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Mesa Abierta por el Libro y la Lectura Una mesa abierta para discutir la ley del libro

Actualizado el

Una mesa no se abre sola.

Hay que correr las sillas.

Hay que llamar a quienes no fueron llamados.

Hay que hacer lugar.

En Uruguay se está discutiendo una posible Ley de Precio Único del Libro. La discusión importa porque no toca solamente una etiqueta de precio: toca cómo circulan los libros, cómo llegan a los lectores, cómo trabajan las librerías, qué lugar ocupan las editoriales pequeñas, qué posibilidades tienen los autores, qué papel cumplen las bibliotecas, qué pasa con las ferias, con los usados, con el interior, con los docentes, con quienes compran cuando pueden y con quienes sostienen la lectura lejos de los focos.

Por eso estamos impulsando la Mesa Abierta por el Libro y la Lectura.

Mesa Abierta por el Libro y la Lectura

Actualización: el proyecto ya está en conversación parlamentaria

En una entrevista publicada por Medios Públicos el 4 de mayo de 2026, Álvaro Risso, presidente de la Cámara Uruguaya del Libro, dijo que el texto de reglamentación del precio único ya fue presentado en la Comisión de Cultura del Senado, que Blanca Rodríguez lo tiene y que está prevista una reunión con el ministro José Carlos Mahía a mediados de mayo.1

Eso vuelve más urgente esta convocatoria.

Antes de que el Parlamento avance, el texto tiene que ser público. También tienen que conocerse los actores que participaron en su redacción, las empresas que lo apoyan, las voces que discrepan, los impactos esperados y la forma concreta de fiscalización.

No alcanza con que una parte del sector llegue primero a la puerta del Parlamento.

Tiene que entrar el ecosistema completo.

No es un espacio contra las librerías.

No es un espacio contra nadie.

Es un espacio para que la discusión no quede encerrada entre pocos.

Si una ley se propone en nombre del libro, el libro entero tiene que estar en la mesa: lectores, autores, bibliotecas, ferias, librerías de usados, editoriales pequeñas, librerías no asociadas, librerías del interior, docentes, mediadores, trabajadores de la cultura y consumidores.

El primer objetivo es simple y concreto: pedir que el Parlamento escuche a todos los actores involucrados antes de avanzar con cualquier definición.

Queremos saber qué se está proponiendo, qué impactos puede tener, a quién beneficia, a quién afecta, qué excepciones se están considerando, cómo se fiscalizaría y qué políticas complementarias acompañarían una regulación de este tipo.

Queremos reglas claras.

Queremos transparencia.

Queremos una conversación democrática.

Sumate al grupo de WhatsApp de la Mesa Abierta por el Libro y la Lectura

También podés firmar la petición para pedir que el Parlamento escuche al ecosistema completo antes de legislar:

Firmar la petición en Change.org

Porque el libro no necesita menos voces.

Necesita una mesa más grande.

Martín Álvarez
Tremendos Libros
@unfalsoguru

Footnotes

  1. Medios Públicos, «Librerías independientes alertan por su supervivencia y reclaman ley de precio único», entrevista a Leonardo Silveira y Álvaro Risso, 4 de mayo de 2026.

La convocatoria a una Mesa Abierta por el Libro y la Lectura parte de una premisa institucional: una ley que afecte la circulación del libro no debería discutirse con una representación limitada del sector.

El precio único del libro nuevo puede modificar condiciones de venta, hábitos de compra y estrategias comerciales. También puede incidir en la relación entre lectores, librerías, editoriales y plataformas. Por eso, antes de avanzar, la discusión requiere un ámbito más amplio que el intercambio entre actores con mayor visibilidad gremial.

La mesa propuesta busca incorporar voces que habitualmente quedan fuera de los procesos formales: lectores, autores, librerías del interior, librerías de usados, bibliotecas, ferias, editoriales pequeñas, mediadores de lectura y proyectos independientes.

Una convocatoria política

Abrir una mesa no significa bloquear una ley. Significa mejorar las condiciones de su discusión. Una política cultural gana legitimidad cuando permite que los sectores afectados conozcan el texto, presenten objeciones, propongan alternativas y hagan visibles consecuencias no previstas.

El libro no circula por un único canal. Hay compra en librerías, comercio electrónico, usados, donaciones, préstamos, ferias, recomendaciones, bibliotecas y redes informales. Una regulación centrada en el precio del libro nuevo puede tocar indirectamente esos circuitos.

La participación amplia ayuda a distinguir entre protección necesaria y privilegio sectorial.

Antes del expediente cerrado

El momento de escuchar es antes de que el proyecto quede cerrado, no después. Cuando una ley llega demasiado armada, la participación pública suele convertirse en formalidad.

Una Mesa Abierta puede ordenar preguntas, reunir información y obligar a que cada actor declare desde dónde habla. Ese ejercicio no garantiza consenso, pero permite que el desacuerdo sea público y verificable.

El objetivo no es hablar en nombre de todo el libro. Es impedir que una parte hable como si fuera el todo.



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