No es una guerra entre librerías.
Es una mesa incompleta.
En Uruguay se está discutiendo una posible regulación del precio del libro nuevo. Se habla en nombre del libro, de la cultura, de las librerías, de la bibliodiversidad.
Pero faltan voces.
Faltan lectores.
Faltan autores.
Faltan bibliotecas.
Faltan ferias.
Faltan librerías de usados.
Faltan editoriales pequeñas.
Faltan librerías del interior.
Faltan docentes, mediadores culturales y consumidores.
Las librerías independientes importan. Sus problemas son reales y deben ser escuchados.
Pero una política pública del libro no puede hacerse escuchando solo a una parte del ecosistema.
Actualización del 5 de mayo de 2026: la entrevista de Medios Públicos a Leonardo Silveira y Álvaro Risso mostró que el proyecto ya fue presentado, según Risso, en la Comisión de Cultura del Senado y que hay reuniones previstas con autoridades.1 Por eso el pedido es todavía más concreto: antes de legislar, el Parlamento debe publicar el texto, abrir una audiencia amplia y escuchar a todos los actores afectados.
El libro necesita una mesa más grande
En estos días se está discutiendo una posible Ley de Precio Único del Libro. Es una discusión importante, porque toca mucho más que una etiqueta de precio: toca la forma en que circulan los libros, cómo llegan a los lectores, cómo trabajan las librerías, qué lugar ocupan las editoriales independientes, qué posibilidades tienen los autores y cómo se sostiene una red cultural que no se construye sola.
Por eso esta conversación no puede darse entre pocos.
El libro no es solamente un producto. Es cultura, trabajo, educación, memoria, pensamiento, encuentro. Detrás de cada libro hay autores, traductores, ilustradores, editores, imprentas, distribuidoras, librerías, bibliotecas, docentes, lectores y comunidades enteras.
Si se va a discutir una ley que afecta al ecosistema del libro, ese ecosistema tiene que estar sentado en la mesa.
No se trata de oponerse por oponerse. Se trata de pedir algo básico: ser escuchados.
Queremos saber qué se está proponiendo, qué impactos puede tener, a quién beneficia, a quién afecta y qué excepciones o mecanismos se están considerando. Queremos reglas claras. Queremos transparencia. Queremos que la discusión no quede limitada a los actores con más llegada o más capacidad de presión.
Por eso estamos impulsando la Mesa Abierta por el Libro y la Lectura: un espacio amplio, plural y ciudadano para reunir a librerías, editoriales, autores, docentes, bibliotecas, lectores, trabajadores de la cultura y todas las personas que entienden que el libro merece una discusión seria.

Nuestro primer objetivo es simple y concreto: pedir que el Parlamento escuche a todos los actores involucrados antes de avanzar con cualquier definición.
Una política pública sobre el libro no debería construirse sin librerías independientes. No debería construirse sin editoriales pequeñas y medianas. No debería construirse sin autores, docentes, bibliotecas ni lectores. No debería construirse sin quienes sostienen todos los días la circulación real de los libros.
La lectura necesita diversidad. El país necesita más libros, no menos voces. Y cualquier ley que pretenda ordenar el sector debería empezar por escuchar a quienes lo hacen vivir.
Invitamos a sumarse a esta mesa abierta a todas las personas, colectivos e instituciones que quieran aportar, preguntar, discutir y defender una conversación más democrática sobre el futuro del libro.
Sumarse al grupo de WhatsApp de la Mesa Abierta por el Libro y la Lectura
Porque el libro nos necesita a todos.
Firmar esta petición no significa estar contra las librerías.
Significa pedir algo básico:
que antes de legislar sobre el libro, el Parlamento escuche al libro entero.
Firmar la petición en Change.org
Si una ley se hace en nombre de todos, todos tenemos que estar en la mesa.
El argumento completo está desarrollado acá:
¿Quién habla cuando habla la Cámara del Libro?
Martín Álvarez
Tremendos Libros
@unfalsoguru
Footnotes
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Medios Públicos, «Librerías independientes alertan por su supervivencia y reclaman ley de precio único», entrevista a Leonardo Silveira y Álvaro Risso, 4 de mayo de 2026. ↩